NADIE HA DICHO QUE LA REALIDAD SEA BONITA, O QUE NOS VAYA A GUSTAR. PERO ES LA REALIDAD Y ES LO QUE NOS TOCA VIVIR.
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lunes, 27 de junio de 2011

¿Adiós? ¿Hasta luego?

Esos momentos en los que toca decir adiós. Adiós a una época, a un año, a un mes o a un lugar. Adiós o un simple hasta luego. Pero una despedida al fin y al cabo.

Cuestan las despedidas, claro que cuestan. Cuestan a pesar de que el lugar del que te despides no haya hecho más que darte dolores de cabeza y lágrimas en el último año. Cuestan aunque sepas que vas a volver. Pero cuestan sobre todo cuando algunas personas no van a estar cuando vuelvas.

Es lo que pasa cuando te acostumbras demasiado a la presencia de una persona, que te olvidas de que no siempre va a estar ahí. De que tarde o temprano se marchará a otro lugar y se te hará raro no verle a todas horas. Ya no es necesario hablar de una relación especial (ni hablar de amor, deseo o algún sentimiento similar), sino de cualquier persona que haya estado a tu lado durante un tiempo, haciéndote creer que ciertas cosas se pueden olvidar con cualquier chorrada que salga de sus labios. Y haciéndote sonreír con su simple presencia.

Cuestan las despedidas, claro que cuestan. Cuestan sobre todo cuando la persona a la que le dices adiós ni se imagina lo importante que ha llegado a ser para ti. Y menos aún el vacío que va a dejar en tu día a día cuando apenas puedas verla.

Y cuesta despedirte de algunos lugares. No cuesta dejar atrás todos los malos momentos que has pasado, que pocos tal vez no hayan sido, pero se hace difícil pasar página de los buenos.

Y claro que no es un adiós, es un hasta luego. Pero me cuesta demonios.



fin de exámenes, vuelta al mundo real!

4 comentarios:

Pía Baroja dijo...

A mí las despedidas me cuestan horrores, sobre todo cuando la otra parte se pone triste o melancólica. Yo prefiero mirar siempre hacia el futuro con una sonrisa y pensar que, si hay que despedirse, es porque va a empezar algo nuevo y mejor.
Un beso!

A's consumed candle. dijo...

Las despedidas a veces son momentos preciosos que guardar como un gran tesoro. Son tristes, y odiosas, pero están cargadas de una sublime melancolía. Supongo que soy un poco rara, pero, en el fondo, la melancolía me parece un sentimiento precioso.

Perdon por no pasarme últimamente demasiado por tu blog, de verdad :(
#¡BESOS!

La chica de los sueños de cristal dijo...

¡Feliz vuelta al mundo real (por el fin de exámenes :D). A mí personalmente me cuesta tanto despedirme... que intento no hacerlo NUNCA. Sí, soy cobarde, demasiado cobarde para eso.

yamila nesa dijo...

hala les dejo aqui mi blog para que lo disfruten :
http://aprendeavolarnotengasmiedo.blogspot.com/